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Descubriendo nuevas propuestas: Resak

rezakAún padeciendo de un mal inconfesable –tener el oído cuadrado-, vuelvo una y otra vez a la música electrónica, en vagos intentos de recoger y sistematizar para los que vienen atrás, los que vienen conmigo (no lo digo yo, lo dijeron Calle 13 y Nietzsche).

Mi oído cuadro, pero bien alerta, me guió por toda la casa buscando el sonido. Eran las siete y media de la noche y, de pura casualidad, teníamos sintonizado el Canal Educativo 2.

Recién empezaba el programa Paréntesis, con su conductora –que por cierto no se podía despegar del papel para hacer las preguntas y dialogar normalmente- y dos jóvenes avileños, Oliver Ortiz y Armando Quintana, integrantes del dúo Resak.

Lo que intento referir en este post son las notas de la entrevista, tomadas artesanalmente a mano y haciendo uso de la taquigrafía, como en los viejos tiempos de periodista, que no viví.

Primero, Oliver y Armando tienen su formación profesional en las artes plásticas; lo cual me remite a Alexis de la O (integrante de los dúos Nacional electrónica e I.A.), y egresado del ISA en esa especialidad.

Segundo, musicalmente, suenan como minimalistas -y agrego el como por la cuestión de mi oído cuadrado y mi total desconocimiento-, con la repetición continua de iguales sonidos; algunos agudos, otros más graves, distorsionados… Desde los más soft hasta los más “duros”. Presentaron dos temas, Inglorius y otro que me perdonarán el título porque no alcancé a anotar. El primero con elementos del chill out, y el segundo más de techno; pero sin ser del todo ni uno ni otro, sino que se mezclaban con otros sonidos, produciendo una hibridación que luego ellos mismos reconocieron.

Tercero, su discurso me recuerda el discurso de I.A. Crítico, desprejuiciado, muy comprometido con la música electrónica y, sobre todo, en función de la idea, de lo que se quiere transmitir. Armando comentó, cuando le preguntaron por los requerimientos técnicos para hacer tal música que, primeramente, “tener una buena idea, ya después se utiliza el software y los aditamentos de sonido (sintetizador, grabadores, etc.)”. La tecnología en función del concepto, y no al revés.

Se refirieron también, y he aquí otro de los puntos en común con I.A., al carácter “multidimensional” y “transdisciplinar” de su propuesta, que imbrica diferentes géneros: mapping, audiovisual, danza, performance… y aclararon que “sin superar uno a los otros, sin sobreponerse”, sino todos juntos en torno a algo, again, a la idea.

E insisto en esto porque es como me decía un día Iliam (integrante de I.A.) “no te hace falta mucho, si tú lo tienes todo claro estética y conceptualmente”. Esa es la esencia. No solo para la música electrónica, es más, no solo para la música, sino para cualquier propuesta artística, política, social, económica, etc.

Oliver a su vez comentaba algo que un día referí, la concepción errónea que se tiene actualmente de esta música. Y cito: “Hay que dejar de verla como la fiesta que puede parecer, y verla más artísticamente, y al trabajo de sus productores, como carreras artísticas”.

Ante preguntas parecían resultar incómodas, respecto al respaldo de esta música en Cuba, tanto Oliver como Armando refirieron brevemente el problema de la institucionalización parcial –solo desde el LNME, la AHS y algunos centros culturales interesados-, de las valoraciones escépticas… En fin,  que volvemos sobre lo mismo: la cuestión del poco reconocimiento, aparejado al escaso conocimiento, aparejado a la insuficiente cultura. Estamos una y otra vez, lloviendo sobre mojado.

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