musaraña


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Cuba y el turismo sexual

Descriminalizar-la-2 El próximo  28 de de noviembre, comenzará en Cuba el primer simposio internacional de turismo sexual, organizado por el Cenesex.  He leído la noticia y me que quedado fría. No porque me resulte escandalosa o escabrosa la idea. Por el contrario. Creo que con esto Cuba se abre, reconoce y se reconoce, que la prostitución (o el jineterismo) no es asunto que se quedó en la república neocolonial.

Es harto conocido que la literatura cubana de los ’90 rescató el tema no del olvido, sino de la exclusión. Desde la ficción al testimonio, las historias contaron la parte que el de afuera no veía, tan solo imaginaba. Porque las jineteras no dicen tanto y dale y ya, si no fuera demasiado fácil y no tendríamos entonces por qué estar hablando de esto.

Veinte años después, estamos reconociendo el problema oficialmente. Me gustaría advertir, entonces, que el problema no está a las doce de la noche en las calles o puntos de encuentro, para que no lancen como tropas policías a la caza -muchas veces clientes-. El problema viene de atrás: del abandono, el olvido, el descuido, el desamor, la marginación…

Con el simposio, Cuba dice, on record: hola, soy Cuba y parte de mí se prostituye. Y el mundo le responde a coro: hola Cuba.

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