musaraña


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Por Cuba

Yo no sabía qué me unía a esta gente. Si el periodismo, o la web, o las ganas de conocer Cuba subiendo lomas, con el fango hasta los tobillos. Porque al menos para mí no era este blog lo que me unía, lo que me une.

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He pasado un año y medio –desde que me colé en la lista de fallos de Topes de Collantes- sintiendo a esta gente. Los leo, pocas veces les comento o los comparto. Y no porque no quiera, sino porque mi modo de lectura off-line (guarda página y lee luego en casa) me deja los comentarios pendientes que, para el otro día son sustituidos con nuevos posts y comentarios otra vez pendientes. Lo importante, en verdad, es que a veces los extraño. Decir que los extraño siempre sería una mentira mía, poco creíble además.

Siempre pasa que me emociona verlos a todos. Me parece genial que suceda, que exista en verdad un grupo que supera lo insuperable para encontrarse cada seis meses. Y que yo pueda ser parte de ese grupo.

Encontrarse con una excusa que ya no lo es tanto, o al menos lo sentí yo así en este último viaje. La blogosfera –como excusa, insisto- se va quedando un poco atrás en esta historia. Ha dado paso a la amistad y las tremendas ganas de vernos. No puedo decir si eso es bueno o malo. Tampoco creo que haya que decir si es bueno o malo. Es.

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Hay un grupo que dice. Un grupo que intenta hacer algo, aunque a algunos no nos quede muy claro qué. Un grupo que sobrepasa el calor, la burocracia, las guaguas, la gente “de arriba”, los malos olores de las esquinas –perdón Alejandro- y toda cuanta cosa le critiquen a Cuba.

Tunie lo dijo el primer día: “gente que no se quiere ir de este país, que quiere trabajar aquí, que quiere hacer periodismo aquí”. Entendí entonces que era precisamente eso, pero que yo nunca lo había visto así, nunca lo había sentido así. Gente que no se quiere ir de este país. Y yo agrego: a menos que la maldita circunstancia virgiliana nos lance del otro lado. Gente que se quiere aquí. Yo entre esa gente.

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PD: Ojalá y el tiempo, o el calor, la burocracia, las guaguas, la gente “de arriba” y los malos olores de las esquinas, no nos pasen la cuenta.