musaraña


1 comentario

Nostalgia por Sancti Spíritus

sancti-spiritus

Cuando digo que me gusta no, que me encanta Sancti Spíritus, los demás me miran como con mala cara. ¿Ya viste Cienguegos?, preguntan. Y yo que sí, el Castillo de Jagua, el Parque de las estatuas, el Malecón con el edificio de Radio Ciudad del Mar al frente, el Boulevard, el Terry, el Muelle real… Ya recorrí también Matanzas, Pinar, Santiago, Holguín… Y yo empecinada. Porque no hay ciudad en Cuba a la que haya regresado tanto como a Sancti Spíritus, a la que haya necesitado tanto regresar.

Sancti Spíritus es fritura de maíz y carnaval en el medio de la carretera central (al carajo la cacofonía), es madrugada y amanecer en el Serafín Sánchez, es alcohol y música en el Café Teatro, es el cimbrar de aceras y estruendo del tren que pasa en Colón, es cruzar una y mil veces ese puente del Yayabo que divide la ciudad en dos mitades opuestas: centro y suburbio, es caminar y caminar hasta el Paseo Norte porque hasta allá no llegan coches, es el karaoke de hace como cinco años, la bolera, el Coppelia donde rara vez encuentro helado, el Boulevard con su librería donde compré mi primera Siempreviva, la biblioteca tan elegante y sobria… Es mi primer beso escondido. Parte de lo que he vivido, deambula por esas calles.


1 comentario

Proelectrónica cada vez más… mejor

Proelectronica-2014-1-755x490

Acabo de enterarme de la cuarta edición del Festival Proelectrónica, a celebrarse del 3 al 5 de julio, y no puedo más que alegrarme muchísimo porque ¡al fin! Proelectrónica asume el rol no ya de festival fiestero que en sus inicios fue, sino que se consolida como evento, el único en Cuba, donde el protagonismo de la música electrónica transita desde lo bailable hasta lo teórico, extremos bien opuestos.

Proelectrónica viene a retomar ese espacio perdido, nostálgicamente extrañado, que fue Rotilla; y que más allá de lo sucedido, nos dejó una sensación de dispersión, de no tener dónde encontrarnos, dónde reunirnos para hacer lo que nos gusta: escuchar música electrónica así, porque sí, durante tres días, dejarse llevar, transportar por la sonoridad del ambiente y el agua salada de mar.

A la primera edición de Proelectrónica, la verdad, no recuerdo haber asistido. A la segunda sí. Fue en el Salón Rosado de la Tropical, sede del evento, y estuve más atenta a la presentación de I.A. –dúo que descubría por entonces- que a cualquier otro asunto. El Salón estaba, como se dice en buen cubano, “a full”, y se respiraba buen ambiente de fiesta. Solo eso. O solo recuerdo eso.

proelectronica-historia-musica-electronica-cu-L-R9ThRq

El año pasado, me enteré gracias a la lista de correos del Laboratorio Nacional de Música Electroacústica de la tercera edición. Esta vez con dos momentos: uno dedicado a la música electrónica experimental y otro a la vertiente más popular. El primero, más interesante por ser la primera vez que se realizaba, se celebró en la Asociación Ludwing de Cuba, invitación mediante. Yo, que no tenía invitación, esperé dos horas para entrar. Cuando logré subir, me impactó la escena: un apartamento del Vedado, con un balcón anchísimo donde estaban ubicados los Djs de turno. Todo muy “social” –pronúnciese en inglés, por favor-, todo muy de élite. Aunque me pareció genial la idea, no dejo de pensar que parte de la culpa de la insuficiente cultura en torno a esta música viene de la propia automarginación. Si queremos que exista un público –que siempre constituirá una minoría, lo cual que no me parece aberrado- que aprecie desde el minimal, el ambient hasta el techno, debemos darle, precisamente, la opción del minimal y el ambient, por poner un ejemplo. De abrir aun más los espacios, de eso se trata.

Con esto no inculpo otros eventos, como Espacio Sonoro, con sede en la sala Manuel Galich de Casa de las Américas, abiertos al público, sí, pero con tan escasa promoción que solo logran reunirse los de siempre, profesores y compositores de la Cátedra Carlos Fariñas del ISA y del LNME.

Por suerte para este año, Proelectrónica promete un programa que incluye debates y encuentros teóricos sobre un aspecto fundamental que ha entorpecido el desarrollo de la electrónica en Cuba: la cuestión legal de la producción y distribución. Y devuelve además ese momento especial, casi como un viaje, que es el disfrute de la variante que se dice experimental, y que suena como a levitación, si es que la levitación tiene sonido.