musaraña

Viaje al centro de nosotros mismos

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el educador popular es...Yo quería esperar a llegar a casa para sentarme a escribir esto. Son las seis de la mañana y no he dormido. En la litera de al lado tengo a alguien que intenta igualmente no dormirse, alguien que tenia cerca, ahí mismo, en la facultad, y nunca nos habíamos acercado. Por esas tantas razones que no vale la pena explicar.
Son las seis de la mañana y creo que nos hemos propuesto no dormir, pero estamos todos dormidos. Incluso yo que estoy escribiendo. Ha sido una semana riquísima, genial, intensa, agotadora, exprime-neuronas y, mas que todo, divertida.
Ha sido una semana, cinco días para ser mas exactos, y no me siento educadora popular. No puedo decir que ya, desde ahora, a partir de hoy, lo soy. Pero creo que, de alguna manera, en instantes inconscientes, lo fui. El dia que mis niños se dieron cuenta por qué la gente echaba la basura al Malecón, que uno de mis alumnos del técnico me texteó diciéndome que se había comprado un libro, los dias que cambié los turno de español literatura por uno de educación sexual, porque era también necesario e interesante, los días que iba cargada de libros a la escuela para compartirlos con los estudiantes, que muy pocos atendían o entendían, pero que uno sí, había uno que sí le gustaba que le leyera esos libros. Fui educadora popular cuando comprendí de que solo por ese valía la pena seguirlos cargando.
Hemos hablado de compromiso, de responsabilidad, integridad, entrega, sinceridad. Y no digo como categorías abstractas, porque lo que hablábamos se iba concretando en nosotros mismos.
Fuimos nuestros propios sujetos y objetos, nuestros propios observantes y observados, nuestros propios creadores activos, emancipados, dominados dominadores –y viceversa-; capaces de cuestionar e idear para hacer muchos algos que nacen de muchas inquietudes comunes. Yo le pondría algo así como, aunque suene cheo y cursi, un viaje al centro de nosotros mismos.
Hay tanto sobre que hablar de aquí en adelante, pero debo admitirlo, me muero de sueño y luchando por no dormirme, escribo porque mañana me voy y necesito esto, escribir desde aquí, desde el cuarto quince del Martin Luther King, desde dentro.

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