musaraña

Decepción de profesora

3 comentarios

Hace un par de meses terminé mi año de experiencia como profesora de Español-Literatura en un técnico medio de Informática, Gestión Documental y Secretaría, en pleno Centro Habana. Creo que ya es hora de hablar de ello.

Entré con la ilusión romántica de enseñar Literatura, de recomendar libros adecuados a mis alumnos de 15 años, de crearles una conciencia en torno al hombre y su contexto, de mostrarle períodos de nuestra historia post-revolucionaria que ellos no conocen (los sesenta, quinquenio gris, período especial). Decidí, bajo mi responsabilidad y sin comunicarlo a la cátedra de la asignatura, salirme un poco de la literatura clásica del programa (La Ilíada, Decamerón, Don Quijote, Romeo y Julieta, Tartufo) y leí en clase pasajes de No hay que llorar, de Arístides Vega Chapú, de Canción de amor en tierra extraña, de Guillermo Rodríguez Rivera, de la antología Tejidos, de Eduardo Galeano, crónicas de blogueros de la Facultad de Comunicación, algunos poemas de Alexis Díaz Pimienta,  y otros tantos de Rubén Martínez Villena.

Al final del curso, hice algo así como un PNI (Positivo, negativo, interesante). Los resultados se resumen en esta frase:
“La profesora habla y lee mucho en clase, eso aburre.”

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3 pensamientos en “Decepción de profesora

  1. jajjajjajaja, te comprendo!!!! la próxima intenta con Paulo Coelho, a ver que pasa!!!

  2. Cynthia geniales estos dos post de tu experiencia como profesora, muy bien escritos. Al final no sabemos si reirnos o llorar…asi estamos desgraciadamente…

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