musaraña

Mi abuelo

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Lo primero que hizo mi abuela fue recoger las medallas. Estaban ahí, en el escaparate, al parecer, listas. Cayeron en una bolsa, mudas, y yo me volví a dormir.

No recuerdo si las vi horas después delante del ataúd. En aquel cuadro solo podía ver una gran bandera cubana que cubría la caja donde meditaba mi abuelo. Era su siesta.

¿Tendría la misma sonrisa de las tardes, la mano bajo la cabeza, la otra sobre la barriga? ¿Estaría de lado, como le gustaba dormir? ¿Respiraba?

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